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Moda para niñas de Esprit

Descubrir, asombrarse, aprender y vivir cada día algo nuevo: la vida es emocionante y maravillosamente variopinta. ¿Por qué no va a serlo entonces la moda para niñas? Vaqueros stretch a la última, coloridas camisetas estampadas, graciosos cardigans de punto, bonitos vestidos de algodón o parkas abrigadas: ¡las opciones van mucho más allá del rosa! La moda para niñas debe ser cómoda y sentar bien, ¡pero sobre todo debe estar diseñada a prueba de bombas para soportar las aventuras de las niñas más traviesas!

Para exploradoras, princesas y niñas que saben lo que quieren

En invierno a todos nos cuesta levantarnos. Aunque su hermana pequeña esté celosa de la supermochila para la escuela y crea que ir al cole es algo especial, la vida en las aulas implica disciplina y muchos cambios. Abrigadita, con unos pantalones de pana de corte, botines de cordones y unas trencas muy monas con suave fieltro de lana para niños, da sus primeros pasos hacia la escuela ya al despuntar el día. Por la tarde hay que darse prisa en terminar los deberes: ¡quiere aprovechar el máximo tiempo posible antes de que anochezca para ir a jugar al parque con las amigas! Con un abrigo de plumas impermeable y una gran capucha, además de leotardos muy calentitos debajo de los pantalones de invierno, la tarde transcurre de columpio en columpio, trepando por la pirámide, girando en el carrusel y bajando por los toboganes. Al llegar a casa, nada mejor que un vaso de leche calentita con mucho cacao. Con un suave pijama de algodón, la pequeña se ha subido al sofá con un libro y lo agita como preguntando: ¿cuando vaya al cole aprenderé a leer? Con unos leggings de colores y una cómoda sudadera con cremallera, miran juntas el libro y, casi sin darse cuenta, llega la hora de irse a la cama. Unos meses más tarde llega la primavera y, con ella, el buen tiempo. De camino al cole, con vaqueros de denim y una colorida chaqueta de algodón, el cielo ya no está tan oscuro por las mañanas y del suelo empiezan a brotar las primeras margaritas. De la mano de su mejor amiga, que lleva unos leotardos con una falda de algodón y un anorak fino, parlotean, hacen el tonto y juegan… ¡y cuando llega el recreo se lo pasan bomba en el patio! Llegan las vacaciones de Semana Santa y hace tan buen tiempo que ponéis la mesa para desayunar en la terraza. Las niñas, arregladas con un fino vestido de punto a rayas comentan lo que se van a pedir para su próximo cumple. La más pequeña gatea vestida con una falda vaquera, una blusa y un bolerito por entre las macetas, mientras escudriña hasta el último rincón.

La moda para niñas debe ofrecer algo nuevo cada día, como la vida misma

¡Han llegado las vacaciones de verano! Y eso significa una semana entera en la playa con mamá, papá y la hermanita. Con un ligero vestido de algodón y sandalias, la mañana empieza con un paseo por la playa acompañada de su hermana, que lleva unos coloridos shorts de algodón y una camiseta estampada. El resto del día, lo pasan haciendo lo que más les gusta: jugar con el agua, cavar con la pala y hacer castillos de arena. Para terminar un día perfecto a la orilla del mar, se comen unos bocadillos que ha preparado mamá y compran un helado en el chiringuito. Ya casi de noche, agotadas por el sol y el agua, pero muy felices, vuelven caminando al pequeño apartamento. De regreso a la ciudad, todavía quedan varias semanas de vacaciones y qué mejor que irse de paseo con mamá. Cogidas de la mano, con unos pantalones capri, un top de rayas y una chaqueta vaquera entallada muy mona, se va parando en todos los escaparates. Más tarde se unen el papá y la pequeña para ir todos juntos al zoo. Finalmente, le ponéis la guinda a un día tan fantástico con una buena cena en casa de la abuela.

Llega el otoño y no hay nada tan bonito como ir a pasear por el parque. Con vaqueros y un chaleco acolchado sobre la sudadera de punto, el papá se la lleva a jugar con las hojas caídas y a ver los patos del estanque. Poco a poco, se va acercando el invierno. El fin de semana vais a pasarlo a una casa rural, donde dais largos paseos entre las arboledas. Cómoda y calentita con una parka de algodón revestida sobre un suéter de cuello alto, salta de piedra en piedra, recoge setas y, de repente, ve un par de ardillas entre los árboles que, rápidamente, vuelven a desaparecer. Ya en casita, os sentís la mar de a gusto con la calefacción puesta. Por el cristal observáis las primeras gotas de lluvia y, con un suave pantalón de punto de algodón y un agradable jersey de algodón, se acurruca en el sofá con un chocolate calentito mientras mamá le hace mimos. Y es que cada día es diferente, pero todos son igual de hermosos.

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