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Camisas Esprit para caballero

No hay nada tan básico y a la vez tan distintivo como una camisa masculina clásica. Tampoco hay muchas cosas que nos queden y nos hagan sentir tan bien con tanta sencillez y facilidad. La variedad de las camisas masculinas nos garantiza el look perfecto en cada ocasión: una camisa informal abotonada combinada con unos chinos de color claro y zapatos abotinados, una camisa a cuadros con vaqueros desgastados y deportivas, una camisa de algodón ajustada con pantalones office, todo es posible y siempre obtenemos una nueva combinación. Tu corte preferido, el que mejor te quede, de manga larga o corta, con cuello reforzado o bolsillo en el pecho: tú decides qué es lo que mejor te va. Todas estas posibilidades y muchas más hacen de las camisas masculinas un must have para cualquier hombre; en todos los modelos, desde modernas hasta formales.

Camisas: estilo office relajado y look casual informal

El horizonte de Nueva York es único. Sobre todo en esta despejada tarde de otoño, cuando el Central Park resalta como una gran mancha de color sobre el mar de edificios grises. Todavía con tu look ejecutivo, con camisa de algodón de color azul claro y un elegante blazer de lana virgen, te encuentras en el mirador del Empire State Building y disfrutas las increíbles vistas de la ciudad. Ya ha pasado una semana desde que estás aquí por negocios y ahora, poco antes de volver, te has regalado esta visita tan obligatoria e inolvidable para celebrar el éxito de las negociaciones. Es tu penúltimo día en Nueva York y esta noche tienes una última cena con el representante de la empresa americana con la que colaboráis. Con una camisa ajustada en dos tonos y un elegante pantalón ejecutivo de color negro, disfrutas de las especialidades de un restaurante del Upper East Side famoso por sus platos de pescado y su ambiente tranquilo y moderno, mientras acordáis los últimos detalles de las futuras acciones. Tu interlocutor está igual de contento que tú con los resultados de vuestra colaboración. Una vez aclarado todo, te invita a asistir mañana por la tarde, junto a él y a su hijo, a un partido de los New York Giants. Ver un partido de fútbol americano desde las mejores localidades no es algo que se le ofrezca a uno cada día, así que aceptas encantado. Antes de despediros y sirviéndose de todo lo que tiene a su alcance en la mesa, tu interlocutor intenta explicarte las principales reglas del juego. Y cuando el día siguiente, vestido con una camisa a rayas y unos cómodos chinos, te encuentras en el ambiente trepidante del estadio, te das cuenta de que la breve lección de la noche pasada ha dado sus frutos. Contemplas excitado los fuertes placajes y los sutiles pases mientras tu acompañante te va explicando qué está pasando en el terreno de juego. Y con el último y decisivo touch down, pocos segundos antes del pitido final, saltas con los brazos en alto junto con el resto de espectadores. Es ya bastante tarde cuando tu socio se despide delante del hotel con un fuerte apretón de manos y los mejores recuerdos para tus compañeros. Ya en la habitación, te das una ducha y luego, con una camisa stretch oscura y jeans slim fit, das un último paseo por el barrio, tan animado a esta hora, hasta que, ya de noche, las numerosas luces y los rótulos de neón junto con el eterno ruido del tráfico le confieren a la ciudad esa imagen tan conocida y típica que todos tenemos de Nueva York.

Imponente, casual, cool: las camisas masculinas se adaptan a todos los estilos

Amanece tu último día en la Gran Manzana y lo empiezas con un largo paseo por el Battery Park. Vestido casual, con una suave camisa de franela, una sudadera con cremallera y vaqueros denim oscuro, inspiras el aire limpio y fresco y dedicas una última mirada a la Estatua de la Libertad; luego vuelves al hotel para preparar tu equipaje. Estás en la recepción del hotel, a punto de salir, vestido con una camisa de algodón con acabado sin planchar y pantalón stretch, cuando recibes un mensaje con la foto de un típico puesto callejero de perritos calientes. Tu socio se encuentra a un par de calles de ti y te dice que no puedes marcharte sin haber probado los legendarios hot dogs de este puesto. Con el bolso de viaje en la mano atraviesas el pequeño parque y ya estás ahí. Pocos segundos más tarde tienes en la mano un clásico hot dog y tienes que reconocer que ha valido la pena haberlo probado. Poco después, en el taxi que te lleva al aeropuerto, das un repaso a esta semana tan especial, sonríes y esperas con impaciencia el próximo viaje.

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