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Jerséis de punto y suéteres para hombre de Esprit

Los jerséis de punto y los suéteres no pueden faltar en cualquier armario que se precie. Son una prenda imprescindible para cualquier situación: en el trabajo, en casa o en nuestros ratos de ocio, un suéter informal o un jersey de punto son siempre una de las mejores opciones. Ya sea un jersey de algodón sencillo y deportivo o un elegante jersey de punto de lana de cachemira o merino; con corte en V, con cremallera o de cuello alto, los suéteres y los jerséis de punto para hombre siempre tienen algo en común: son la mar de cómodos y nos sientan de maravilla. Iremos siempre distintos, pero siempre bien vestidos.

Variados, cómodos y desenfadados... justo lo que tú necesitas

Es viernes por la tarde y sales del trabajo dispuesto a pasar un fin de semana de total relajación y tranquilidad. Al llegar a casa, lo primero que haces es quitarte los zapatos y el jersey en V ajustado de cachemira. A continuación, vas hacia la ducha, pero en el camino suena el teléfono. Es un amigo tuyo, que quiere invitarte a pasar el fin de semana en alta mar con el yate de su hermano. La verdad es que tú nunca has navegado, pero la idea de pasar un par de días en mar abierto, disfrutando con un par de amigos tranquilamente de la brisa marina, te llama mucho la atención. ¡Te vendrá de perlas después de una semana tan agotadora!

El sábado por la mañana, muy temprano, llegas al puerto con vaqueros y una sudadera con capucha y cremallera de punto grueso. Al hombro, no llevas más que un bolso pequeño. Aún no ha amanecido del todo y te cuesta un poco encontrar el lugar en el que el yate está atracado. De repente, oyes que alguien te llama y ves a tu amigo, sumido casi en una oscuridad total. Con un jersey de cuello alto abierto oscuro y de algodón, y una beanie de punto para combatir el frío matutino, salta de la proa de un pequeño, pero bonito yate y te saluda con una sonrisa en la boca. Justo después ves a su hermano, que saca la cabeza desde la cubierta de proa, te saluda y te invita a subir a bordo. Ya en el barco, dejas caer el bolso sobre la cubierta y subes la pequeña escalera que lleva a la borda. Tu amigo desata los cabos que mantienen el yate amarrado y, mientras tanto, su hermano enciende los motores. Según salís del puerto, el sol empieza a ascender en un bonito amanecer teñido de luces anaranjadas. Una vez estáis en mar abierto, el hermano apaga el motor y tú y tu amigo comenzáis a izar las velas. Rápido, te hace un resumen de las distintas velas que hay y de las cosas más importantes que debes tener en cuenta. En un abrir y cerrar de ojos, conseguís izar las velas mientras una suave brisa comienza a mover el yate casi de forma mágica. El hermano sonríe con cara de satisfacción y, automáticamente, se arremanga el jersey de cuello alto y de punto fino y entra al camarote a preparar un café.

Jerséis de punto y suéteres para hombre: tus mejores amigos, todos los días

El día os sale perfecto, con cielos despejados, y por más que os adentráis no dejáis de ver la costa en el horizonte. El plan consiste en pasar todo el día navegando hasta llegar a un puerto cercano, en el que atracaréis para pasar la noche. Llegáis ya con el sol muy bajo y, a pesar de que el tiempo os ha acompañado durante todo el día, te sientes muy cansado y un poco mareado por los vaivenes del yate. Decidís que ya está bien de mar por ese día y que vais a buscar un restaurante en tierra firme para disfrutar de una buena cena. Además, ¡no tenéis ni pizca de ganas de cocinar! Vas a cambiarte como alma que lleva el diablo y te pones unos chinos de color claro y un jersey de punto de lana merino. Luego sales a cubierta, donde ya está esperando el hermano de tu amigo. Poco después aparece también tu amigo, con unos vaqueros 5 bolsillos y un jersey de algodón bicolor. Ya listos, camináis lentamente hacia el centro del pueblo. Esa noche, cansado, duermes como un tronco en una de las estrechas literas con las que está equipado el yate. La vuelta a casa os llevará menos tiempo, porque pensáis ir un poco más rápido que el día anterior. Además, así podréis llegar antes a casa y descansar bien para no ir al día siguiente agotados al trabajo. Tras ponerte unos vaqueros y una sudadera con capucha de punto fino, subes a cubierta medio dormido y ves que los primeros rayos de sol ya empiezan a despuntar. Los otros no están por ningún lado, así que te va a tocar a ti empezar con la preparación del desayuno… En esas estás cuando aparece tu amigo con un ligero jersey de algodón a rayas, que viene de una panadería cercana con algo de bollería. Al rato, ya estáis los tres sentados en cubierta, disfrutando del sol y de un buen café con cruasanes. Mientras observas el horizonte, piensas en el día que os espera en mar abierto, en la suave brisa que te han dado la oportunidad de disfrutar y en los graznidos de las gaviotas que escucharás justo antes de desembarcar, cuando ya estés de vuelta en casa.

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