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Jerséis y prendas de punto marca Esprit

No existe armario ropero donde no haya al menos un jersey. Los jerséis y las prendas de punto para mujer son moda para sentirse bien y al mismo tiempo básicos esenciales. De corte clásico o moderno, de los más variados materiales y los más refinados detalles, los jerséis para mujer vuelven cada vez con un look diferente. Frágil feminidad en un jersey ajustado de cachemira, comodidad informal con un suéter de algodón o el bienestar suave de un jersey de punto con cuello extralargo, todo es posible. Nos encantan los jerséis porque se adaptan sin problemas y sin perder un ápice de su comodidad a cualquier estilo y podemos combinarlos para obtener looks siempre nuevos. Y esto hace que los jerseys sean un verdadero fashion essential y un favorito de las mujeres de cualquier edad.

Clásicos, modernos y agradables al tacto, los jerséis para mujer son nuestros fieles acompañantes

Empieza a oscurecer cuando emprendes el camino a casa de la oficina. Ha sido una larga jornada, la última de una semana muy movida, llena de citas y retos. Cansada, abres la puerta de tu casa, dejas caer los zapatos y el bolso en el recibidor y te pones el jersey en V de cachemira con leggings y un suave suéter oversize. Ahora solo quieres tumbarte en el sofá, con una taza de té caliente y un libro y olvidarte del mundo. Pero no, inmediatamente suena el teléfono. La voz agitada de tu mejor amiga te espabila: su tío de Francia la ha invitado a pasar unos días en su casa de Provenza para ayudarle con la recogida de las aceitunas. La cosecha se recoge cada dos años, así que es una oportunidad que no puedes perderte. Aunque ya habías ayudado de pequeña a tus abuelos en sus olivares, sería muy interesante conocer cómo se hace en Francia.

Cuando, a la mañana siguiente, tu amiga para su coche delante de tu puerta nada más salir el sol, tu cara no muestra ni huella de cansancio. Con vaqueros vintage, deportivas y un cárdigan de punto fino, echas tu pequeño bolso de viaje en el maletero y subes al coche. Bañada por la suave luz de la mañana, con la música a todo volumen y el primer café del día en la mano, ponéis rumbo al norte. No hay por qué darse prisa, hacéis pequeñas pausas para contemplar el paisaje maravilloso que ofrece los pequeños pueblos y disfrutáis cada minuto del viaje. Bien entrada la tarde, entráis en el patio adoquinado de la vieja finca. El tío de tu amiga os recibe con los brazos abiertos y una gran sonrisa, seguido por su mujer, sus dos hijos ya mayores y dos perros peludos. Mientras el tío os saluda muy entusiasmado en francés, su mujer ya se ha hecho cargo de vuestros bolsos de viaje y está tirando a tu amiga de la manga de su suave jersey de cuello alto para mostrarle la habitación de invitados. No hay tiempo para descansar. Os sentáis a una larga mesa cargada con vino y aceitunas, queso de cabra de la granja cercana y muchas otras exquisiteces y os quedáis mucho tiempo charlando. Tu amiga traduce la animada conversación tan bien como puede. Contenta y relajada con tu suave jersey de punto grueso con mohair miras una y otra vez el cielo lleno de estrellas y te alegras de haberte lanzado a esta aventura sin pensártelo dos veces.

Jerséis de punto para mujer, desde la refinada angora hasta el suave mohair

La mañana siguiente os despierta la tía de tu amiga con un café bien cargado y cruasanes recién horneados; luego os da las indicaciones para empezar el trabajo. Con un jersey básico de algodón y un pantalón chino y tu amiga con vaqueros lavados y un jersey de punto fino stretch, os encontráis en el olivar, rodeadas de ramas verdes, escuchando al tío de tu amiga que os enseña cómo separar las olivas caídas al suelo de las hojas. La destreza y rutina de todos los miembros de la familia de tu amiga te asombra. Pasáis todo el día en el olivar, con una sola pausa para un exquisito almuerzo en el patio interior, compuesto de un enorme cuenco con fiambre, pan fresco con tomate, uvas, higos y, cómo no, mucho queso. Luego volvéis al trabajo y solo cuando empieza a oscurecer recogéis las herramientas y volvéis a casa, donde os espera una ducha muy caliente y una maravillosa cena. Cansada, saciada y feliz, vestida con vaqueros y un fino suéter de cachemira, te diriges al pequeño muro de piedra que delimita el cortijo para reunirte con tu amiga, que te espera con unos leggings con cremallera y un jersey de mezcla de lana en V, y os sentáis las dos sin decir palabra, rememorando el día que acaba de pasar. Mañana más de lo mismo y apenas puedes esperar.

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