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Bailarinas marca Esprit

Hace tiempo que las bailarinas, esos zapatos planos y tan femeninos, dejaron atrás su imagen de calzado para niñas pequeñas para convertirse en parte de nuestro vestuario y una solución universal apta para todos nuestros looks. Simples o elegantes, de cuero, charol o material textil, con lazos, cordones, perlas o estampadas, planas o con una pequeña cuña: las bailarinas son un poderoso todoterreno, que combinan perfectamente tanto con una falda o un vestido, como con un desenfadado chino o unos tejanos ajustados. Extremadamente femeninas, sin por ello dejar de ser muy cómodas y para todas las edades, las bailarinas se adaptan a todas las circunstancias.

A veces deportivas, otras veces elegantes, informales o llamativas, pero siempre cómodas y ligeras

Marzo trae consigo muchas novedades: una compañera de trabajo y amiga tuya se trasladará a Paris durante un año para encargarse de la realización de un proyecto muy importante de la empresa donde trabaja y te llama para preguntarte si podrías ir a visitarla. No te lo piensas dos veces y en una cálida mañana de primavera desembarcas en el aeropuerto Charles de Gaulle. Con un cómodo atuendo de viaje compuesto por bailarinas de charol, treggins negros y un cárdigan de punto, abrazas a tu amiga y os dirigís hacia la parada de taxi para ir a la pequeña casa de tu amiga, en el centro del Montmartre. Cuando preguntas sobre qué hay que ver en la ciudad, tu amiga sonríe y hace un gesto con la mano: ni hablar de visitas guiadas a la torre de Eiffel, los Campos Elíseos o el Louvre. Lo que a ella le gustaría es enseñarte su barrio preferido, para que puedas conocer la cara más apasionante de Paris. Hace muchísimo calor y te cambias rápido con una falda de corte A y un top de suave caída combinados con unas románticas bailarinas de tiras de cuero para luego acompañar a tu amiga por el Marais, un barrio histórico lleno de encanto, de calles y callejones tortuosos. Mientras pasáis por delante de pequeños comercios y románticos restaurantes, tu amiga te cuenta detalles sobre el proyecto y sobre la vida en Paris. Más tarde, en una pequeñísima plaza, encuentras un café-bar con aire retro. Ante un café y unos deliciosos macarons de los más variados colores, os contáis las últimas novedades, os reís mucho y planeáis los siguientes días.

Cómodas para tus pies y perfectas para un look femenino, las bailarinas son verdaderos talentos universales

Después de haber dormido plácidamente durante toda la noche, al día siguiente vas a visitar el barrio latino. La animación que domina las calles te invita a dar una vuelta, a comprar y a curiosear, anonadada por la variedad. Con calma y una elegancia típicamente francesa, con unas bailarinas color de velur, vaqueros pitillo denim oscuro y un top de chifón, y tu amiga con unos pantalones capri, una blusa de jersey de suave caída y bailarinas de símil de piel con lacito, os dejáis llevar por las calles, almorzáis en un pequeño restaurante típico y disfrutáis todo el día la animación multicolor del barrio. Por la noche toca conocer la vida parisina nocturna. Tu amiga conoce un club cerca de la Plaza de Bastilla, donde el fin de semana tocan bandas muy peculiares. Con unos skinny jeans de color rojo brillante, un top drapeado y bailarinas con cuña, entras en el establecimiento subterráneo. Hace mucho ruido y está a rebosar, pero la mezcla de chansons y swing que tocan en el escenario te atrapa en seguida. Y apenas te da tiempo a cogerte una bebida antes de seguir el ritmo de la multitud entusiasmada con la música.

Amanece el último día de tu corto viaje, pero no tienes ninguna prisa por levantarte. Después de una ducha eliges un atuendo cómodo, compuesto por un pantalón chino color claro, un jersey corto en V de cachemira y bailarinas planas con perforaciones y suela de goma. Luego te diriges a la cafetería preferida de tu amiga, cerca de su casa. Muy auténtica, sentada en una mesa redonda y con una gran taza de café au lait y croissants recién horneados, intentas leer un periódico francés mientras se oye una suave música de fondo. Intercambiáis impresiones sobre la noche anterior y tienes la impresión de que podrías quedarte sentada ahí eternamente. Pero el tiempo apremia. Un último paseo por Montmartre, unas fotos de vosotras dos juntas, y luego marchas hacia el aeropuerto, con la firme decisión de volver dentro de poco.

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