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Batas de baño Esprit para mujeres

Las batas de baño son una parte esencial de nuestro guardarropa, y eso que nunca salen de nuestras cuatro paredes. La bata es la prenda que mejor define nuestra esfera personal y nuestro estilo particular: representan el bienestar elegante y chic. Las batas de baño no necesitan la aprobación de ojos ajenos. Son un trocito de nuestro hogar, de comodidad y bienestar. Y aunque toque despedirse de la bata favorita, una siempre encuentra motivos para quedársela: como ligero kimono para el primer café del día en el balcón en una mañana de primavera, o como grueso y suave albornoz, que al salir de la ducha nos envuelve con toda su suavidad. No se necesita mucho para disfrutar de un verdadero lujo: solo un rinconcito tranquilo, tiempo y una maravillosa bata.

Suaves, blanditas y maravillosamente cómodas, de toalla, fieltro o modal stretch

¡Hurra! Finalmente estás de viaje con tu mejor amiga rumbo a un lujoso hotel spa situado a las afueras de la ciudad, con unos maravillosos jardines donde perderos durante dos días. Nada más entrar en la habitación te tiras sobre la enorme cama doble y estudias la oferta de tratamientos de belleza y wellness. Masajes con aceites esenciales, manicura y tratamientos para la cara, máscaras, baños terapéuticos ¡dos días es demasiado poco tiempo para todo esto! Para empezar, hay que probar el área de wellness. A la entrada se os entregan unas batas de toalla suaves de color crema y unas zapatillas a juego. Disfrutando a cada paso de su tacto suave, te diriges hacia la enorme piscina que te seduce con su agua templada y, con la suave música de fondo, te sumerges una y otra vez en el jacuzzi de agua caliente. ¿Sauna o baño de vapor? Te decides por el baño de vapor, que cada día desprende una nueva esencia aromática. Pasas un largo rato disfrutando con los ojos cerrados los olores frutales que emana el vapor, sintiendo cómo se relaja cada músculo de tu cuerpo y dejando que los pensamientos vuelen libres por tu cabeza. Un último salto en la piscina para refrescarte y luego, cansada, te refugias de nuevo en el suave abrazo de tu bata. Con las últimas fuerzas, te tomas un zumo natural en el bar de la piscina y subes a tu habitación.

La cama ya está hecha y encima te esperan dos kimonos blancos de gruesa y suave toalla. Te encuentras tan bien y tan relajada que las almohadas, frescas y sedosas, te seducen mucho más que la salida que habías planeado. Se anuncia una genuina tarde entre amigas íntimas: envueltas en la exquisita comodidad de los kimonos aterciopelados y muchos cojines en la espalda, pasáis la tarde tumbadas en la cama delante de una merienda traída por el servicio de habitación y viendo clásicos del cine en la televisión del hotel.

Hacen que nuestras mañanas sean perfectas y nuestros fines de semana cómodos: las batas de baño para mujer

La mañana siguiente te despiertan los rayos del sol que entran por la puerta del balcón. En el comedor te está esperando un fabuloso bufé con mucha fruta, zumo de naranja recién exprimido, muesli, yogur y magdalenas. Y el café cargado hace que el comienzo del día sea perfecto. Hoy toca disfrutar de un completo programa de belleza. Después de unas brazadas rápidas en la piscina, en la espaciosa zona del spa os entregan un maravilloso kimono de fieltro aterciopelado de color azul oscuro. Una clásica limpieza de cutis seguida de una mascarilla de lujo para ti, un baño de chocolate para tu amiga, y luego un masaje con piedras calientes y un baño aromático. Envuelta en la suavidad del kimono, permaneces estirada en la tumbona disfrutando de los suaves movimientos y el profundo silencio. Después de una ensalada y un paseo por los maravillosos jardines, tu amiga se decanta por un tratamiento facial en la zona del spa, mientras tú eliges una manicura en la habitación. Permaneces cómodamente sentada en el sofá, con un ligero kimono de modal elástico y una revista, mientras tus uñas reciben un tratamiento digno de una reina. Por la noche, perfectamente arreglada y como si hubieras vuelto a nacer, te dejas mimar por última vez en el restaurante del hotel. Estos dos días han sido mucho más que unas vacaciones: han sido la oportunidad de tener tiempo solo para ti, para disfrutar y relajarte, un auténtico lujo.

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